• Zona de catástrofe: viento golpeó fuerte y desató las emergencias

    Hace poco más de una semana, todos sabían que venía un temporal sin precedentes, que anunciaba una cantidad importante de agua caída en poco tiempo. Todos se prepararon. Limpiaron cauces, se podaron árboles, se habilitaron albergues, todo estaba centrado en la lluvia, sin saber que su peor enemigo sería el viento.

    El golpe fue tan grande que no pasó inadvertido para nadie en ninguna de las comunas de las provincias de Quillota y Petorca.

    alcalde de la Ligua

    Ese temor al viento se tradujo en una frase desgarradora del alcalde de La Ligua, Patricio Pallares: "Más que temor al agua, es temor al viento". Nacido y criado en la zona, la máxima autoridad liguana no ocultó su sobrecogimiento ante un fenómeno sin precedentes locales.

    "De los últimos años ha sido el peor temporal que hemos tenido. Ha sido muy triste ver a muchas personas llorando, sufriendo por la pérdida de su vivienda, de techumbre, gente que ha quedado aislada. Y más que el agua, ha sido el viento, que esto no se había dado nunca. Yo soy nacido y criado acá en la comuna y nunca había visto este viento, la proporción de viento que hubo acá, la cual devastó La Ligua, o sea, provocó que cayeran alrededor de 20 árboles en toda la comuna, donde algunos árboles cayeron encima de casas y que de milagro se salvaron las familias", relató Pallares.

    El viento no solo golpeó casas; derribó de un zarpazo la cotidianidad. En La Ligua se cayeron más de 40 postes, dejando a la comuna a oscuras, golpeando severamente los sistemas de Agua Potable Rural (APR) por la turbiedad y contaminación de los cauces de los ríos Ligua y Petorca, e impactando la producción de floricultores y campesinos. "Era como si me hubieran puesto una bomba (...) en una película veo también que aún en el recorrido que hago sigo viendo postes caídos, sigo viendo postes que están en el aire, más que por la lluvia, vuelvo a decir, por la magnitud del viento, de la ráfaga de viento, que fue impresionante", enfatizó el edil, quien agradeció que la zona fuera declarada Estado Afectada de Catástrofe para agilizar la llegada de insumos y recursos vía trato directo.

    Si el escenario de La Ligua era crítico, con casi un 50% de las casas afectadas, la situación en Nogales era aún peor y se convertía en el epicentro de la devastación territorial. Prácticamente no hubo casa que no fuera afectada de una u otra manera por el viento.

    La alcaldesa Leslie Pacheco graficó el despliegue a pulso de sus funcionarios para contener el sufrimiento de vecinos del sector rural y urbano golpeados por la voladura de techos y la caída de árboles.

    "Cuando empezó todo el temporal, toda la lluvia, todos los equipos del municipio estuvieron desplegados sobre todo en el sector rural, en las poblaciones que tuvimos voladera de techumbre, anduvimos cortando árboles, contratando maquinarias para ir limpiando el sector", relató la alcaldesa Pacheco.

    El agotamiento físico de los equipos locales ha sido la otra cara de esta emergencia. "Ha sido un trabajo intenso, nuestros funcionarios no han llegado a sus casas, han estado día y noche comiendo pan y tomando sopas porque al final esto nos sobrepasó, Nogales fue la comuna de la provincia de Quillota más afectada, todavía tenemos lugares sin luz, hemos estado presionando de alguna manera a Chilquinta", expuso Pacheco, detallando que recurrirán a fondos del Royalty minero -previo paso por el Concejo Municipal- para entregar apoyos directos a las familias reparar techos, pisos y paredes. La Calera, en tanto, acumuló aproximadamente 320 mm de agua caída y sufrió severos impactos, dejando a más de 10.000 clientes sin energía eléctrica -algunos sectores por más de cinco días-, además de la caída de diversos postes, cuya reparación ya está en proceso, y de más de 30 árboles que provocaron múltiples daños, por lo mismo, desde el sábado el equipo social se desplegó en terreno aplicando la Ficha FIBE para catastrar a los afectados y coordinar las distintas ayudas para los damnificados junto a la Delegación.

    incomunicados

    En el zona litoral de Petorca, la furia de la naturaleza se concentró en cortar carreteras. Un árbol caído o un camino anegado.

    En Zapallar, el alcalde Gustavo Alessandri recorrió los puntos críticos junto a autoridades regionales de Obras Públicas y Seguridad Pública, constatando la magnitud de las grietas dejadas por la escorrentía. «Tenemos un gran socavón que une Catapilco con Laguna y estamos trabajando en distintas alternativas de solución desde un puente mecano o un bypass para poder unir ambas localidades y poder tener unida la carretera. Es un socavón muy grande, de bastantes metros y por eso estamos trabajando con la mayor velocidad para poder tener una solución, aunque sea provisoria, pero con el objeto de tener conectividad», señaló Alessandri.

    Por su parte, en Papudo, la lluvia no logró inundar la prevención municipal, pero el paso del temporal dejó a la comunidad a ciegas en materia digital y eléctrica. La alcaldesa Claudia Adasme apuntó críticamente a la falta de respuesta de las empresas privadas de servicios. "Como municipio hicimos un trabajo preventivo importante y eso permitió que la comuna resistiera de buena forma un sistema frontal de gran intensidad. Evidentemente hubo situaciones puntuales que atender, pero hoy nuestra mayor preocupación ya no está en la lluvia, la falta de servicio en términos de telecomunicaciones", fustigó la alcaldesa Adasme, manifestando que la comuna estuvo incomunicada por días debido a la caída de la telefonía e internet. "Entendemos que fue un evento extraordinario y valoramos el trabajo que realizan las cuadrillas en terreno, pero la respuesta fue demasiado lenta", acotó.

    reconstrucción

    Pasada la tormenta, el agua acumulada -que en comunas como La Ligua alcanzó cerca de 285 milímetros- es vista como un alivio a largo plazo para la golpeada agricultura local, pero el costo humano inmediato ha sido altísimo. Familias abrigadas en albergues comunitarios, campesinos buscando forraje para sus animales, vecinos utilizando generadores para pasar la noche y equipos municipales realizando fichas FIBE a contra reloj componen el paisaje posterior al temporal.

    Las provincias de Petorca y Quillota inician ahora un largo camino de reconstrucción. Una etapa donde las autoridades locales y los propios vecinos coinciden en que no solo habrá que levantar techos o reparar caminos, sino devolver la tranquilidad a las comunidades. J

  • olmuétiene 320 vecinos aislados

    La comunade Olmué ha tenido que sortear varios obstáculos post temporal. "En estos momentos, junto a nuestros equipos municipales, estamos concentrados en normalizar el funcionamiento de la comuna. Nuestra principal prioridad es despejar y habilitar los caminos, además de monitorear permanentemente su estado para restablecer el tránsito y poder llegar con camiones aljibe a los sectores donde hoy existen 320 vecinos que no pueden recibir el suministro de agua debido a la falta de acceso.Paralelamente, estamos interviniendo en viviendas que resultaron afectadas por deslizamientos de tierra y ya hemos aplicado más de 150 Fichas Básicas de Emergencia (FIBE) en terreno", indicó el alcalde Jorge Jil..