• "El cuaderno de visitas": relatos del alma de mujeres privadas de libertad

    La población de mujeres privadas de libertad en Chile aumentó casi 80% en cuatro años: de 2.824 a 5.050 (diciembre 2025). Esto tras un informe de la Red Acción Carcelaria que alerta que la mayoría son madres y casi la mitad está en prisión preventiva (sin condena). Y un 82,5% de las encarceladas tiene hijos.

    En este contexto, una obra vio la luz esta semana. "Ser madre privada de libertad", es el proyecto de creación literaria financiado por el FNDR del Gobierno Regional de Valparaíso y aprobado por el Consejo Regional, a cargo de la ONG Galerna, con más de 20 años abocada a proyectos y programas de intervención psicosocial, comunitaria y de promoción de derechos, con foco en niños, niñas y jóvenes que cuentan con un referente clave privado de libertad.

    En sí, la iniciativa se desarrolló en las unidades femeninas del Complejo Penitenciario de Valparaíso y el Centro de Detención Preventiva Quillota, con un total de 40 mujeres. Los talleres de creación literaria se realizaron entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, con seminarios y cierre ahora en junio.

    Esto permitió a las madres expresar su experiencia lejos de sus hijos. ¿Resultado? la creación de 'El cuaderno de visitas' (Editorial Cocorocoq), cuento infantil escrito e ilustrado por destacadas exponentes en el ámbito de la literatura infanto-juvenil que recoge como fuente e inspiración los proyectos individuales como un testimonio visible de la maternidad en prisión y que fue lanzado esta semana en el seminario de clausura en la casa central de la PUCV.

    Taller y experiencias

    Daniela Arancibia -psicóloga- y Melinka Olivares -antropóloga-, ambas coordinadoras y talleristas del proyecto de la ONG Galerna, destacan a La Estrella la importancia de esta iniciativa y sus resultados.

    "La literatura especializada ha demostrado que el impacto de la cárcel sobre hombres y mujeres es diferente; las mujeres suelen estar en una situación de mayor vulnerabilidad. Muchas han experimentado trayectorias marcadas por la violencia y exposición a riesgos desde temprana edad. Son instancias en las que se desarrolla una intervención integral que permita responder a las grandes preocupaciones", dice Arancibia.

    Para Olivares, sus disciplinas y experiencias profesionales se complementan en el diseño de este taller. "Con herramientas terapéuticas como la elaboración y resignificación de experiencias desde la psicología, sumada a la antropología social y su foco en la interpretación del sentido". Explica: "Nos enfocamos en las mujeres participantes y su contexto, incorporando dinámicas de conversación y juegos grupales, expresión de emociones, construcción de relatos respecto de sus hijos e hijas, lectura e interpretación de textos, como medio para procesar sus propias emociones e ideas y traducirlas en narrativas de cuentos infantiles".

    Acerca de cómo vivieron las mujeres el proceso de ver sus historias transformadas en un libro, Melinka Olivares dijo: "Por un lado la elaboración de sus proyectos individuales de creación de un cuento infantil, que se vive con orgullo, como un logro alcanzado en el taller, una forma de expresar sus historias y afectos a hijos. Por otro, "en las ceremonias de cierre del proyecto, al interior del Complejo Penitenciario de Valparaíso y el Centro de Detención Preventiva de Quillota, les entregamos el cuento 'El Cuaderno de Visitas', inspirado en sus cuentos, pero que no relata la historia de ninguna en particular, se vive desde el ejercicio de leerlo junto a sus familias, como herramienta de diálogo y la comprensión".

    Daniela Arancibia resalta que las temáticas que más aparecen en los proyectos de escritura, aparte de lo complejo que resulta abordar el tema de privación de libertad, giran en torno "al dolor que provoca, principalmente en hijos, la experiencia de separación producto de su encarcelamiento". Y agrega: "Otro elemento en los textos es la espera del reencuentro: se muestra con manifestaciones de felicidad y el deseo de permanecer unidos como familia".

    Su colega, Bárbara Olivares, académica de la Escuela de Psicología PUCV valora este libro. "Permite sensibilizar en torno a una experiencia poco conocida, que está oculta y tiene mucho sufrimiento. Los niños experimentan la condena también: son separados de sus figuras marentales, afectados por estrés", mientras pondera el taller: "Se transformó en un espacio de confianza para que estas mujeres pudieran hablar de lo que les pasa siendo madres tras las rejas y muestra lo que le ocurre a los niños en un contexto muy adverso".

    Según la psicóloga Olivares, este libro muestra lo que les pasa a los menores, "mientras observan a otros niños que también van a visitar a sus mamás; nos pone en un escenario donde deben hablar de sus miedos y ver cómo otros enfrentan el extrañar a la madre".

    El 'Cuaderno de visita' incluye dibujos, relatos y expresiones de miedo, "lo que se aprende entre una visita y la otra. Es un gran recurso para dar voz a una experiencia invisible". Sobre la protagonista que se llama Alma, comenta: "Muestra que hay un sufrimiento en el encarcelamiento del que hay que hablar y hacerse cargo porque son temas poco considerados y olvidados en el debate país actual, que tiende a pedir más cárceles como única salida a la crisis de seguridad".

    Finalmente, dice Bárbara Olivares, el cuento "nos habla de la vinculación y de la responsabilidad que tenemos para que esos niños sigan vinculados a sus figuras maternas". Su reflexión: "Es necesario que las visitas adquieran un carácter de espacios de contención y apoyo psicosocial para que el daño no sea tan profundo. Es una herramienta de incidencia para sensibilizar a quienes toman decisiones". J

  • herramienta de comunicación

    Como psicóloga, Daniela Arancibia rescata que la escritura creativa "promueve una función terapeútica, favoreciendo procesos que ayudan a canalizar, identificar y dar forma a los sentimientos y pensamientos. Esto se relaciona con la promoción de la salud mental, elemento relevante en un espacio como la cárcel, de ambiente hostil". Además, con las mujeres de este proyecto, "la escritura se transformó en una herramienta de comunicación con sus familias e hijos", manifiesta.