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Mujeres derriban mitos aprendiendo oficios históricamente masculinos
Con su impecable overol azul y su caja de herramientas, Claudia Sepúlveda instala medidores, detiene fugas de agua o cambia una llave que ya no cierra. Como ella, han sido decenas las mujeres que han tomado el curso impartido por Esval 'Mujeres Gásfiter: Talento que Fluye'', programa de capacitación que durante los últimos 10 años ha formado gratuitamente a mujeres de la región en reparación y mantención de instalaciones sanitarias.
En la actualidad, Claudia, madre de cinco hijos, se desempeña como profesora de capacitación tras participar en este curso. Cuenta que su motivación inicial fue que el oficio siempre le llamó la atención.
''Desde hace tiempo realizaba arreglos en mi casa, pero no tenía la certeza de si lo estaba haciendo bien o mal'', explicó. Fue así que decidió profesionalizarse para que un experto la guiara. Tomó el curso y hoy puede llevar el sustento a su hogar dedicándose a esta actividad.
Sobre su experiencia en el rubro, Claudia destacó que las habilidades de gásfiter ya no las ve como algo lejano ni para expertos.
''Me demostré que puedo aprender cualquier cosa si me lo propongo'', afirmó, añadiendo que el ambiente de aprendizaje fue positivo, con apoyo y respeto.
Walter Droguett, director de Asuntos Corporativos y Experiencia de Clientes de Esval, explica que la empresa impulsó este programa en 2015 como una iniciativa de ''valor compartido''.
Según Droguett, la creación del programa respondió a la observación de ''brechas evidentes de género en oficios históricamente masculinizados''. Aunque no surgió de una demanda masiva inicial, buscaba ''ampliar oportunidades laborales para mujeres, potenciar su autonomía económica y, al mismo tiempo, contribuir a la creación de capital humano calificado en un rubro donde existe demanda permanente''.
Droguett además, destaca que las mujeres aportan ''alto compromiso, rigurosidad, responsabilidad y atención al detalle'', lo que eleva los estándares del oficio.
mujeres maquinistas
Pero este avance cultural no se detiene. Así como Claudia se convirtió en gasfiter, Nynoska Nuñez se atrevió a saltar a la cabina del maquinista para comandar los vagones de EFE Valparaíso.
La empresa de transporte estatal ha implementado una transformación profunda para revertir brechas estructurales de género y ampliar la participación femenina en áreas tradicionalmente masculinizadas, como la operación ferroviaria.
Esta evolución se sustenta en un diagnóstico interno que identificó la operación ferroviaria como uno de los mayores desafíos en equidad.
Nynoska Nuñez, cuenta su experiencia. Comenta que al aprender a maniobrar trenes de 86 toneladas y responder a fallas operativas, le hizo dar cuenta de que las mujeres tienen la misma capacidad para desarrollarse en ese rubro.
''Hay que estar completamente atenta a la vía, a las señales, a las catenarias, al entorno y, por supuesto, a las personas'', dijo.
Algo que destacó fue el recibimiento profesional y humano por parte de la empresa y los colegas con más experiencia, asegurando que la cultura interna está enfocada en la inclusión, en el que la empresa ha avanzado en relación a espacios para más mujeres, asegurando que tuvo respeto, apoyo y buena disposición de parte de sus colegas.
De igual modo, concluyó que uno de los desafíos en el mundo ferroviario es lograr romper con la idea de que es un oficio masculino, mencionando además que el programa de EFE ayuda con la formación sólida y sin distinciones, que fomenta ''el respeto, seguridad e igualdad de oportunidades''.
''Eso permite que podamos desenvolvernos con confianza y demostrar que el rol no tiene género'', dijo la maquinista.
''Cuando comencé en el mundo ferroviario, veía la conducción del tren como algo técnico y reservado para hombres. Pero al aprender a enfrentar fallas, maniobrar un tren de gran tamaño y responder a situaciones operativas reales, me di cuenta de que las mujeres tenemos exactamente la misma capacidad para desarrollarnos en este rubro'', concluyó Nynoska.J