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"Este caso advierte sobre los riesgos de normalizar la violencia y el abuso"
"El caso en el que me basé ocurrió en 1975 y lo conocí directamente en mi trabajo como reportero del Diario Crónica de Concepción. Desde el primer momento me impactó profundamente, por lo que lo seguí de cerca durante años" cuenta a La Estrella Jorge Díaz Saenger, otrora conductor y editor de noticias en Canal 13, pero también creador de reconocidas teleseries como "Ángel malo" y "Te conté".
En ese conocimiento, confluyen "mi formación periodística y mi experiencia como guionista de telenovelas: el rigor está en los datos y las fuentes; la tensión, en la forma de organizarlos y narrarlos", dice. Y así es 'Un crimen en La Cruz' (Editorial Forja), su nueva crónica novelada que avanza con el pulso de un thriller cinematográfico "propio de las series contemporáneas" basado en un hecho real y que reconstruye, asegura, uno de los casos policiales más estremecedores de la Región de Valparaíso.
Al profundizar sobre la trama y el caso, Alberto "Beto" Muñoz es un joven que vive junto a su madre y sus dos hermanos en una casa precaria en una toma de terreno en Quillota. Es un trabajador ocasional, dedicado a distintos oficios, y que durante un tiempo se desempeñó en la avícola de Cayo Beltrán. Al escasear el trabajo, recurre a pequeños robos como forma desesperada de subsistencia, en contexto marcado por la pobreza y falta de oportunidades.
Cayo Beltrán, en cambio, es un empresario del rubro avícola, propietario de una granja en la comuna de La Cruz y con intereses en otros negocios, aunque la novela se centra principalmente en este ámbito. Es un hombre que arrastra una profunda frustración y una sensación de amenaza debido a una seguidilla de robos menores en su propiedad. Para enfrentarlos, contrata a un rondín nocturno, quien sorprende a Alberto cuando ingresa a la avícola para sustraer huevos.
A partir de ese encuentro se desencadena la tragedia: Cayo se siente humillado y vulnerado, somete a Alberto a un interrogatorio violento, lo tortura y finalmente lo asesina, incapaz de tolerar la actitud desafiante del joven. "El crimen revela no solo una relación de poder extrema, sino también el trasfondo social y moral que atraviesa toda la novela", enfatiza Jorge Díaz.
-¿Cómo fue el reto de reconstruir los hechos y las fuentes?
-Viajé a Santiago para tomar contacto con el abogado que representaba a la madre de la víctima, a quien entrevisté en varias oportunidades. Cuando el proceso judicial concluyó, pude acceder a una copia íntegra del expediente, lo que me permitió reconstruir los hechos con rigor y distancia temporal. Pero la fuente principal fue el abogado Francisco Escobar Riffo, a quien cito explícitamente en la introducción, junto con toda la documentación contenida en la carpeta investigativa, que aún conservo, clave para sostener el relato en hechos verificables.
-¿Por qué es relevante contar esta historia décadas después del suceso?
-Contar esta historia hoy es relevante: habla de abusos de poder y de una sensación de impunidad que, en 1975, muchos civiles que apoyaron el golpe creyeron legítima: la idea de que podían actuar sin consecuencias, amparados por el clima político y el silencio impuesto. Recuperar este caso décadas después, no busca únicamente mirar al pasado, sino advertir sobre los riesgos de normalizar la violencia, el abuso y la falta de responsabilidad.
-¿Cómo equilibra la rigurosidad del periodismo con la tensión narrativa?
-Un crimen en La Cruz, adopta deliberadamente un pulso narrativo. La estructura parte desde las situaciones más impactantes y tensas, para luego ir revelando, capa por capa, cómo ocurrieron los hechos y cuáles fueron sus consecuencias, permitiendo que el conflicto se despliegue con profundidad. El desafío fue escribir un libro que resultara atrapante para el lector, sin banalizar la gravedad del caso, respetando siempre la verdad de los hechos y a las personas involucradas.
-¿El contexto de la Dictadura influyó en la impunidad de Cayo Beltrán?
-El crimen y su posterior tratamiento judicial están profundamente marcados por el contexto de la dictadura. En 1975, la sensación de que "nada me va a pasar", que tenían algunos, era real. Las instituciones estaban debilitadas, la investigación criminal carecía de controles efectivos y existía una desconfianza generalizada para denunciar o insistir en justicia. Ese contexto influyó directamente en que el caso de Cayo Beltrán no avanzara como debía en su momento.
Jorge Díaz aclara que la columna vertebral de la historia se mantiene fiel a la realidad: "El homicidio ocurrió tal como se relata y posteriormente fue calificado por la justicia como homicidio calificado: mi intención siempre fue respetar la verdad de lo ocurrido. Ahora bien, el libro trabaja en un territorio híbrido". Aunque es una obra de ficción, afirma, una parte del relato "se apoya directamente en el expediente judicial, en sus declaraciones, peritajes y resoluciones".
"Un crimen en La Cruz" cierra un ciclo, recalca, "porque es un caso resuelto, pero abre también una nueva etapa". Hoy, ya jubilado, "estoy en condiciones de dedicarme plenamente a la escritura, que siempre ha sido una vocación paralela a mi trabajo periodístico". Y cierra: "Mi intención es seguir explorando este tipo de historias reales y convertirlas en nuevos libros". Un crimen en La Cruz está a la venta en www.editorialforja.cl y en librerías y plataformas del país. J