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Tras 15 años de espera: por fin hay alcantarillado en La Gloria de Limache
Para la gran mayoría de quienes habitan en los centros urbanos, el gesto de abrir una llave de agua o utilizar un servicio higiénico es una acción mecánica que pasa desapercibida. Sin embargo, para los vecinos y vecinas del sector La Gloria, en la zona rural de Limache, este acto representa el cierre de un capítulo de carencias que se extendió por más de una década.
Esta semana, el municipio limachino anunció oficialmente el término del proyecto de alcantarillado y conexión a agua potable, un hito que no solo entrega infraestructura, sino que devuelve la tranquilidad a familias que durante años dependieron de factores externos para algo tan elemental como la subsistencia.
Y es que la realidad de las comunidades rurales en Chile suele estar marcada por una brecha invisible en el acceso a los servicios básicos. Mientras el país avanza en tecnologías de punta, miles de personas en sectores apartados deben lidiar con la incertidumbre de los camiones aljibe y las inclemencias climáticas que cortan el suministro.
En La Gloria, esta situación fue la norma durante 15 años, tiempo en el que la comunidad trabajó codo a codo con las autoridades para sortear las complejidades administrativas y técnicas de un terreno que exigía justicia social.
Sandra Aranda, quien reside hace 20 años en el sector, es el rostro de esta transformación. Su emoción al ver concretada la obra reflejó un sentimiento compartido por sus vecinos, quienes llegaron a dudar si el progreso tocaría alguna vez a su puerta.
Sandra, de hecho, reconoció con alivio que la llegada del agua potable marca "un antes y un después definitivo en la vida cotidiana, eliminando la angustia de depender de un camión que muchas veces no podía llegar debido a las lluvias o al mal estado de los caminos rurales". Según sus propias palabras, este avance es esencial para dejar atrás los problemas que enfrentaron por tanto tiempo.
El camino para llegar a este punto, sin embargo, no estuvo exento de dificultades. Durante la reunión con la comunidad para notificar el fin de las obras, el alcalde de Limache, Luciano Valenzuela, subrayó que los proyectos de urbanización en sectores rurales traen consigo desafíos profundos, como la necesidad de regularizar terrenos y resolver problemas legales previos.
El edil destacó que, aunque el proceso fue de larga data, la perseverancia de los vecinos fue clave para consolidar la concreción de este proyecto, que finalmente se materializó gracias a la gestión municipal y a los recursos provenientes del Gobierno Regional.
personas beneficiadas
En términos de impacto social, el proyecto beneficia directamente a 16 viviendas y un total de 80 habitantes que contaban con sus propiedades regularizadas. No obstante, el beneficio trasciende los números, ya que la llegada del alcantarillado es el primer paso para una urbanización completa.
Con esta base instalada, el siguiente desafío para la comunidad y el municipio es postular a los programas de pavimentos participativos, lo que permitirá que el sector deje atrás el barro y el polvo, integrándose plenamente al desarrollo de la comuna.
Este avance en La Gloria se suma a los esfuerzos que actualmente realiza el municipio para expandir estos servicios básicos a otras zonas, como el proceso de ampliación del área de concesión en el sector La Viña, en San Alfonso. Historias como la de los vecinos de Limache recuerdan que estar conectado a la red de alcantarillado es mucho más que una obra de ingeniería, es un derecho vital que garantiza salud, bienestar y la certeza de que el lugar donde se vive es, finalmente, un hogar digno y seguro. J